domingo 13 de febrero de 2011

Una opción

Lo de Bélgica. Vale, pensémoslo seriamente: ¿no es una opción? Es más, ¿no es una opción viable? 252 días sin gobierno... y ahí siguen, los tíos. No se han abierto los mares, no se ha desplomado el cielo sobre sus cabezas... ¡Si ni siquiera se han separado! Lo que daría yo por tener una situación así para aprovechar y librarme de un par de comunidades autónomas, ya-tú-sabeh...
No parece una opción tan descabellada. Si Italia ha sobrevivido todo este tiempo a toda esa retahíla de fistros pecadores que han ido pasando por allí e incluso se las ha apañado razonablemente, y si parece que en este momento los belgas siguen también a lo suyo, con sus patatas fritas y tal (tema para otro día: pero qué raros son los belgas, señora) pero tampoco se les ha caído el mundo, pues igual habría que pensarlo. Si es que incluso parece que tampoco nadie les meta demasiada prisa. Y lo que es mejor de todo: ¡las negociaciones discretas! ¡Ah! Imagináoslo: 252 días sin los sospechosos habituales rajando todos los días en esas gloriosas ruedas de prensa sin preguntas [sic], con todos ellos metidos en un despachito día tras día, sin molestar. No sé, pero más les vale a los belgas tener gobierno pronto, porque si no, a muchos nos van a dar muchas ideas.
Ah, y mientras tanto, coincidiréis conmigo en que la desintegración de ETA es inminente: primero, los etarras que se apellidan Pérez, luego el comando Facebook y ahora... ¡etarras fans de Álex Ubago! Ya me estoy imaginando a DJs pinchando Maldita Nerea en los zulos, a etarras fugitivos bajándose el último de Pignoise en sus pisos francos, a cartas de extorsión escritas en libretas de Justin Bieber. Esto se ha acabado definitivamente, muchachos. Buscaos un puto trabajo, como todo el mundo.