La cosa está fatal. Muy, muy mal. En el mundo real, está cada vez más cerca el momento en el que este individuo dirigirá el chiringuito. Así que uno se dirige al mundo virtual, pero ahí las cosas no están mucho mejor. La chorrada esta del twitter, por ejemplo. Cuando aún no nos habíamos recuperado del tweet más grande de la historia, pasa lo de Vigalondo y después Bisbal se nos mete a analista político internacional. Así que uno dice: bien, resguardémonos en la televisión. ¿Y qué es lo más fácil de ver en el mundo? ¡Series españolas! Pero no, ahí también hay polémica. Cuando escuché que TVE iba a estrenar una serie con el título de La república, puse en marcha el contador para ver quién era el que decía la primera estupidez. Bueno, pues ha sido (¡sorpresa!) el Partido Popular. Hay un fulano que se llama Ramón Moreno. Ramón es del PP y concretamente, forma parte de la Comisión de RTVE en el Congreso, que es un sitio muy entretenido donde un grupo de señores se juntan un par de veces al mes (vale, ya paro con los enlaces) para montar una merendola y preguntar por qué el otro día en el Telediario hablaron de un partido 0,3 décimas de segundo más que de otro. Bueno, pues a Ramón le parece mal que en una serie que se llama La República y que está ambientada (¡qué cosas!) en tiempos de la República haya un personaje que sea republicano y, lo que es peor, que ese personaje diga cosas de republicanos. Todo esto, supongo, en los 10 segundos en los que se trata el tema, porque, sin haberla visto nunca, no sé por qué me da que esta serie no se centra precisamente en el sesudo análisis político de su época. Ramón, en fin, remata diciendo que además estas series envejecen el target y se queja de que el 30% de los seguidores de la serie tienen más de 64 años. Cabe pensar que Ramón aboga, pues, por rejuvenecer la audiencia recuperando a Pedro Ruiz, a Sánchez-Dragó, a Lina Morgan y a los programas de José Luis Moreno.
Total, que he hecho caso a Ramón y me he pasado a una cadena como Dios manda, Antena 3. Y me he hecho fan (¿no os lo había dicho?) de sus telefilmes lacrimógenos recortados. Coged Antena 3 un sábado por la tarde: ponen tres películas de las suyas. Una a las 16.00, una a las 18.00 y otra a las 20.00. Y a las 21.00 ya empiezan las noticias. Así que para que les entre, recortan la última y así, en poco más de una hora (¡anuncios incluidos!) a Shelly la han violado, la han dejado paralítica, se ha recuperado, se ha enrollado con el médico macizorro que la ha curado y ha rehecho su vida como modelo de éxito. Y no os penséis que el remontaje es sutil: los cortes son a machete. Un momento estás viendo a Shelly con las medias rotas y el ojo morado y al siguiente se corta la música y ya está revolcándose con el doctor, la muy guarra. Hacedme caso: es lo más grande que hay en televisión en este momento. Quizá Mariano coja la idea y de ahora en adelante opte por hacer montajes abreviados de sus entrevistas. Yo se lo recomendaría.
Total, que he hecho caso a Ramón y me he pasado a una cadena como Dios manda, Antena 3. Y me he hecho fan (¿no os lo había dicho?) de sus telefilmes lacrimógenos recortados. Coged Antena 3 un sábado por la tarde: ponen tres películas de las suyas. Una a las 16.00, una a las 18.00 y otra a las 20.00. Y a las 21.00 ya empiezan las noticias. Así que para que les entre, recortan la última y así, en poco más de una hora (¡anuncios incluidos!) a Shelly la han violado, la han dejado paralítica, se ha recuperado, se ha enrollado con el médico macizorro que la ha curado y ha rehecho su vida como modelo de éxito. Y no os penséis que el remontaje es sutil: los cortes son a machete. Un momento estás viendo a Shelly con las medias rotas y el ojo morado y al siguiente se corta la música y ya está revolcándose con el doctor, la muy guarra. Hacedme caso: es lo más grande que hay en televisión en este momento. Quizá Mariano coja la idea y de ahora en adelante opte por hacer montajes abreviados de sus entrevistas. Yo se lo recomendaría.

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